Archivo de 31 enero 2011

El mito de la familia tradicional

31 enero, 2011

En los últimos días se invoca a la “familia tradicional” debido al terror que produce, en algunas mentes conservadoras, la idea de la unión civil entre personas del mismo sexo. Esto se debe a que la unión civil es vista como el primer paso para la adopción que se lograría, posteriormente, con el matrimonio entre personas del mismo sexo. Lo que voy a decirles en este post no cancela el debate sobre la adopción, pero sí destruye uno de los argumentos más fuertes que utilizan los que se oponen a la adopción: la familia tradicional.

La familia tradicional (compuesta por padre, madre e hijos) es una idea fundamental para religiones como la católica, que creen que esta combinación fue establecida por dios o, peor aun, por la naturaleza. A los que tuvimos la mala suerte de estudiar en colegios católicos nos han hecho creer que este tipo de familia es el modelo; es decir, no solo el tipo mayoritario de familia, sino también el correcto, pues suponía el funcionamiento sano del orden social. En ambos casos, se trata de mentiras.

En Estados Unidos, donde el mito de la familia tradicional (o familia americana) alcanza adhesiones demagógicamente impresionantes, hay políticos que han sabido utilizar esta mentira para lograr sus objetivos. George W. Bush, durante la campaña electoral para su reelección, se proclamó como un representante de la “familia americana”, la cual, de acuerdo con él, sostenía el orden social de su país. Lo cierto es que la familia americana como mayoría abrumadora (o paradigma) siempre ha sido un mito. Recuerdo uno de los episodios de Penn & Teller: Bullshit!, dedicado específicamente a este tema, en el cual una historiadora y una socióloga especializadas en Estudios de la Familia afirmaban que, estadísticamente, la familia tradicional siempre bordeó más o menos el 50% del total de las familias americanas (con una tendencia a la baja en las últimas décadas). Por lo tanto, el gran paradigma de la familia tradicional, en Estados Unidos, es un mito muy arraigado, una ficción tan eficientemente construida que, si no fuera por la estadística, seguiría sonando extraña.

¿Qué hay del Perú?

En Limpias y modernas: género, higiene y cultura en la Lima del novecientos (1999), el minucioso estudio sobre el rol ordenador de los médicos y las mujeres de Lima en el siglo XIX, María Emma Mannarelli hace referencia a los porcentajes de los hijos dentro y fuera del matrimonio, entendiendo a los primeros como parte de familias tradicionales y a los segundos como parte de familias no tradicionales. El resultado, que ya escandalizaba a los curas y las autoridades de la época, es incluso mayor que en Estados Unidos: las familias no tradicionales alcanzan unos puntos sobre el 50%, que en algunos momentos llega a 60%. Si esa era la cifra en la capital, imaginemos cuánto se dispararían los resultados en provincia, donde la institucionalidad era menor. De hecho, era una preocupación pública la baja tasa de matrimonios, pues prejuiciosamente suponía un país enfermo, débil, etc. Con todo esto, podemos decir que en este país, desde que se empezó a llamar “Perú”, las familias tradicionales nunca fueron la mayoría. Y esto desencadena una serie de cuestionamientos a las ideas conservadoras que, para variar, hoy vuelven a salir a la luz.

Pero antes de ello, veamos a qué nos referimos con familias no tradicionales. En realidad, es simple, solo hay que negar el mito: madres o padres solteros, huérfanos en instituciones, padres con hijos adoptados, hijos criados por otros familiares (abuelos, tíos, hermanos) y, más recientemente, familias con dos padres o con dos madres. Como podemos notar desde el principio, siempre ha habido niños que no han crecido en hogares “ideales” (con papá y mamá); sin embargo, para sorpresa de los conservadores, no vemos variables en la salud o la conducta de estas personas: ni más locos, ni más delincuentes, ni más desadaptados. Ni más ni menos infelices si los comparamos con las familias tradicionales. ¿Acaso la sociedad se fue al diablo cuando las familias tradicionales dejaron de ser la mayoría (si es que en algún momento realmente lo fueron)? Obviamente el mundo no se acabó. Lo vergonzoso es el estigma que muchos conservadores proyectaron y proyectan aún sobre los hijos de familias no tradicionales. Un ejemplo pequeño: pienso en todos esos colegios católicos en los que, inclusive hoy, no aceptan a hijos de padres divorciados o a los hijos de padres que no tienen certificado de matrimonio religioso, como si eso los hiciera mejores personas o los dotara de mayores capacidades como estudiantes. Sencillamente ridículo y prejuicioso.

Ahora bien, a pesar de todo, estos hijos estigmatizados por provenir de familias no tradicionales no han sufrido trastornos emocionales generacionales; al contrario, rápidamente han demostrado ser tan o más capaces y aptos que sus pares. La sociedad se ha adaptado. Hace unos 40 años un hijo de padres divorciados era mal visto en su colegio. Hoy en día, es lo más común del mundo. Fue similar con los huérfanos de uno o dos padres, pues en nuestros días nadie se jala de los pelos por algo así. Esto lo digo porque he leído, incluso en blogs de gays, que si se diera la adopción de niños, esto les produciría un terrible “daño emocional”. Es un argumento sumamente limitado, pues, si nos damos cuenta, toda combinación diferente a la de la familia tradicional tiene un estigma. Ahora bien, ¿se acabó el mundo? Primero eran estigmatizados los hijos huérfanos, luego los hijos de madres solteras, después los hijos de padres divorciados. Tocará que sean los hijos de parejas homosexuales, pero no será el fin del mundo; no habrá un choque emocional que los inhabilite como personas o los vuelva desadaptados. De hecho, los resultados en los países donde se aprobó la adopción descarta la tan temida desadaptación o el “daño emocional”. Creo que no es la presencia de los elementos los que aseguran la felicidad de un hijo; quizá esto es lo más interesante que podemos aprender al comparar a los hijos de las familias tradicionales y las no tradicionales.

¿Una familia tradicional asegura la felicidad de un hijo? Definitivamente no asegura la felicidad, pero tampoco la infelicidad. Muchos hijos de las familias procreadoras son abandonados o maltratados, así como otros también son bien cuidados y tratados. En el caso de las familias no tradicionales, los resultados no varían con respecto a las familias tradicionales. En muchas familias tradicionales hay hijos no deseados que son percibidos por sus padres como motivo de su frustración. La pregunta es evidente: ¿acaso la naturaleza (la procreación) ha asegurado la felicidad de los hijos? Una vez más, personas como el cardenal Cipriani repiten frases inverosímiles.

Con todo esto podemos desenmascarar a los autoproclamados portavoces del orden social, aquellos que se basan en un “dios” (que habla de acuerdo con sus deseos) y en el mito de la familia tradicional, que es solo eso, un mito que ha representado injusticia y marginación. El mundo no se ha terminado ni ha habido una debacle social por la existencia de familias no tradicionales, pues las tradicionales nunca han supuesto en cantidad un margen superior. Aquellos que quieren tener un solo modelo y negar la diversidad (una práctica fascista, por cierto) se aferran a sus mentiras, a pesar de que se caen por pedazos. Las sociedades cambian y las familias no tienen una fórmula que asegure la felicidad o la infelicidad. Es hora de hablar claro y sacarnos la venda de los ojos, de dejarnos de mentiras y de enfrentar con argumentos a aquellos que sostienen discursos falsos y nocivos para una sociedad que necesita aprender a respetar la diversidad.

A modo de provocación, les dejo el episodio de Penn & Teller: Bullshit! titulado “Valores familiares”. Aunque no siempre estoy de acuerdo con la postura de este programa, en este caso resulta sumamente ilustrativo y gracioso hacer un repaso por la idea de “familia americana”. Lamentablemente, no conseguí una versión en español. Clic en la imagen para ver el video.

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-La imagen de la familia tradicional fue sacada de
http://catolicoygay.blogspot.com/2010/10/apoyo-la-familia-tradicional.html
-La imagen de la familia no tradicional fue sacada de
http://enriquetorremolina.wordpress.com/2009/11/02/caleidoscopio-jurisdiccion-eclesiastica-ii/

Resumen electoral: cuidado con los políticos en campaña

30 enero, 2011

Algo bueno está sucediendo este año con respecto al reconocimiento de los derechos de las minorías sexuales. Todos los candidatos presidenciales se orientan “aparentemente” a estar a favor de las uniones civiles o el reconocimiento patrimonial, incluso en Fuerza Social abogan por el matrimonio igualitario (con adopción de niños). Es en estos momentos que debemos separar la paja del trigo, ver más allá de las apariencias, pues los políticos están buscando votos. Creo que ya se dieron cuenta de que somos más de los que ellos se imaginan (seguramente están acostumbrados a ese grupito de estilistas poco representativos de la televisión o a los drag queens que desfilan en las circenses marchas del orgullo). Creo que ya se dieron cuenta de que en el closet y solapas hay un montón. Es momento de que los bloggers informemos a nuestros miles de lectores, como ya lo estamos haciendo, pero específicamente de la viabilidad de las propuestas para las minorías sexuales.

Les recomiendo que lean la espeluznante entrevista a Rafael Rey (vicepresidente de la plancha de Keiko Fujimori), el último post de Blog del Ocio, la interesante columna de Renato Cisneros y, por último, recomiendo que vean este video-recuento realizado por Gay Friendly. Por mi parte, presento un resumen muy breve de los pros y los contras según cada partido.

PERU POSIBLE

Pros: Su bancada congresal impulsó la ley contra los crímenes de odio; en su plan de gobierno está incluida la unión civil de personas del mismo sexo y algunas otras leyes (del ámbito patrimonial) que favorecen a las minorías sexuales.

Contras: No sabemos si el otorgamiento de derechos a las minorías sexuales es apoyada en consenso por todos sus candidatos parlamentarios.

SOLIDARIDAD NACIONAL

Pros: (Silencio)

Contras: La figura que plantean no es la unión civil, solo un contrato patrimonial entre dos personas que viven juntas (podría ser entre hermanos, amigos, socios), que es exactamente igual a lo que tenemos ahora (tú puedes hacer un contrato patrimonial con quien desees); la nueva postura dizque tolerante de Castañeda más parece relacionarse con el de hecho de que la homofobia le quita votos; yo no me olvido de sus declaraciones homofóbicas contra Bruce.

FUERZA 2011

Pros: Parece haber un espíritu de apertura en el partido, sobre todo en los jóvenes, pero los líderes aún miran con suspicacia jugársela por las minorías sexuales; hay gente como Carlos Raffo o Keiko Fujimori a los que no les apesta hablar del tema y tibiamente se pronuncian a favor del reconocimiento de derechos de las minorías, aunque nunca de la adopción (salvo para Kenji).

Contras: Al igual que Castañeda, más que la unión civil, los fujimoristas promueven establecer un contrato entre dos personas del mismo sexo que viven juntas, no de aprobar una ley que sea idéntica a la de las parejas de hecho (no incluye el tema de la adopción), que es la situación actual: cualquiera puede establecer un contrato con su pareja; por otro lado, hay sectores ultraconservadores homofóbicos representados en políticos como Rafael Rey y Martha Chávez (Opus dei), que jamás verán con buenos ojos el reconocimiento de derechos de las minorías sexuales y, más bien, boicotearán internamente cualquier intento; por último, no hay nada con respecto la unión civil ni el reconocimiento de derechos para las minorías sexuales en su plan de gobierno.

ALIANZA POR EL GRAN CAMBIO

Pros: PPK no ha dejado muy claro si apoya la figura del contrato patrimonial (lo mismo que nada) o si apoya la unión civil entre personas del mismo sexo.

Contras: En el arroz con mango de esta alianza, hay sectores ultraconservadores y homofóbicos como el PPC (Lourdes Flores) y Restauración Nacional (Humberto Lay), que jamás estarán de acuerdo con la unión civil y boicotearán desde adentro cualquier intento.

GANA PERÚ

Pros: Este partido ha conversado con sectores activistas LGTB y no solo los ha incluido a ellos, sino también a varias de sus propuestas de reconocimiento, como la aprobación de la unión civil, la ley de no discriminación por orientación sexual y la ley contra los crímenes de odio; en ese sentido, hay gente que propuso anteriormente las uniones entre homosexuales, como el ex congresista Javier Diez Canseco.

Contras: La pregunta es acerca de la fuerza que pueden tener estas iniciativas a favor de las minorías en el interior del partido, entre todos los legisladores en su conjunto; por otro lado, no he olvidado las ideas de Antauro e Isaac Humala acerca de matar homosexuales.

FUERZA SOCIAL

Pros: Se la juegan con todo, en su plan de gobierno no solo contemplan la unión civil, sino también el matrimonio con adopción de niños; han incluido en su lista para el Congreso a dos activistas homosexuales.

Contras: No es en sí un ‘contra’, sino una cuestión de estrategia electoral: el matrimonio con adopción de niños aterroriza a la mayoría de la población y, lamentablemente, no hemos educado a esta mayoría para que entienda que no hay nada malo en que una pareja homosexual adopte niños, como se ve en países donde esto ya se implementó. Más es responsabilidad nuestra que ahora no podamos ver tan viable una excelente alternativa como esta.

¿Dios odia a los homosexuales?

26 enero, 2011

Cuando era alumno de Estudios Generales Letras en la Católica uno de los cursos requisito era Fe y cultura actual. Me sentí muy mal al enterarme de esta noticia, pues soy agnóstico desde los 12 años, y odiaba tener que llevar un curso de Teología por obligación. Encima había estudiado en un colegio religioso, así que desde el principio detesté la idea de llevar ese curso (para colmo, dictado por un cura). Lo interesante es que en el camino descubrí que una posición auténticamente cristiana no tiene nada que ver con los disparates intolerantes que suele decir Cipriani en los medios o que viejitos intolerantes como Lay repiten. Ese semestre, para mi total sorpresa, el cura que me enseñó (sociólogo, español y liberacionista, por cierto) me hizo entender que el cristianismo no tiene nada que ver con las charlatanerías y prejuicios que repiten sectores conservadores como el Opus Dei. Ese semestre entendí que no todos los sectores religiosos sostienen argumentos tan estúpidos como los de Cipriani. Y también entendí que ser cristiano no es ir a comerse hostias en la misa, ni persignarse por cualquier disparate, ni pensar que los males del mundo se resuelven rezando. Recuerdo unos ejemplos que nos ponía el padre Andrés (a quien nunca llamé “padre”, sino “profesor”). Por ejemplo, una señora puede confesarse todas las semanas, ir a misa todos los domingos y comulgar, saberse todas las oraciones, rezar todos los días, pero si en su casa maltrata a su hijo o a su empleada doméstica no es cristiana. Así de drástico. Otro ejemplo más duro es Pinochet, quien para muchos chilenos “católicos” y sobre todo para los curas opusdeístas que apoyaron su golpe contra Allende, era un cristiano ejemplar: comulgaba todos los domingos. Eso bastaba, en la lógica de estas personas, para ser cristiano. La pregunta está en saber quién le daba la hostia cada domingo a un genocida que tenía por costumbre aniquilar estadios llenos de gente. Eso, por supuesto, es una hipocresía que poco o nada tiene que ver con el legado cristiano. Andrés solía decir que su dios no podía ser el mismo dios de Pinochet.

¿Pero qué es un cristiano? En términos simples, alguien que imita a Cristo (o Jesús) en su quehacer diario, en su obra, cada día, y adaptando el mensaje a los tiempos actuales. Hay, por cierto, una serie de interpretaciones sobre su vida. Los más intolerantes son los idiotas que se ciñen a la Biblia para repetir al pie de la letra lo que dice, esos que no entienden que un libro de hace veinte siglos (escrito por personas determinadas por una cultura y un tiempo diferente al nuestro) debe ser interpretado por un especialista con un conocimiento importante de lenguas muertas (griego, arameo, sánscrito, etc.), de geografía e historia antigua (hay un sinnúmero de errores históricos y geográficos en la Biblia que solo un especialista puede notar), de filología (para todo aquello que se pierde o que es inexacto de la traducción de una lengua a otra), de teología (por las ideas teológicas que expone la Biblia, de un tiempo determinado) y un largo etcétera. En conclusión, cualquier hijo de vecino malinformado e ignorante, como tantos “cristianos” que creen entender un libro lejísimos en tiempo y en idiosincrasia, no puede decirnos nada realmente útil sobre la Biblia, salvo paporretear los disparates que le ha dicho algún pastor casi tan desinformado e ignorante como la gente que reclutan estas cuasi religiones. Para ilustrarlo, es como pedirle a un ingeniero civil que haga una edición crítica de una obra de Shakespeare.

Pongamos un ejemplo: la misoginia. En la Biblia, sobre todo en el Antiguo Testamento, hay un desprecio sumamente notorio por las mujeres. Siempre son la última rueda del coche, las que no pintan para nada, las que pueden ser despreciadas, violentadas, asesinadas y un largo etcétera. De ellas, las putas son lo peor, la escala más baja. De igual manera, los niños son vistos como estorbos, como personas aún incompletas e inútiles. Lo mismo pasa con los pobres y los enfermos, ¿quién no se acuerda de los leprosos? Esa es la sociedad en la que Jesús aparece y lo interesante de su mensaje es que se enfrenta a ese orden social. El mensaje de Jesús no es “vamos a rezar por la paz y el amor del mundo” y ya. Tampoco es golpearse el pecho, “por mi culpa, por mi culpa, por mi gran culpa”. Jesús lucha pacífica y frontalmente contra esa sociedad corrompida, se pone del lado de los marginales, de los olvidados, de los últimos de la fila. Pero no les dice “sufre, sufre, cuando mueras tendrás tu recompensa”. Jesús se propone cambiar el mundo de acá. Se junta con las mujeres (hasta con las putas) y les dice que lo sigan, les dice a los niños que se acerquen porque de ellos es el reino de Dios (algo que horrorizó a las autoridades religiosas de su tiempo), les dice a los pobres que no deben pagar los impuestos a los romanos (que en su época tenían una serie de intermediarios, lo que los hacía impagables), cura a los leprosos, etc. El relato de su vida es sumamente fascinante porque lo que hace es subvertir el orden establecido, con acciones concretas. Su obra es ir en contra de los grandes maestros de la ley (judíos como él, y expertos en una interpretación limitada del Antiguo Testamento). Jesús no teme ir en contra del poder de las autoridades de su religión, a las que ve corrompidas. Se enfrenta a esa sociedad no con la violencia, sino con el ejemplo, el respeto a la vida y la palabra (sus famosas parábolas).

Es precisamente la desestabilización del orden lo que preocupa a las autoridades. Si recuerdan la historia, son las autoridades judías (más que las romanas) las que están preocupadas por deshacerse de él. Es peligroso, los marginados lo siguen, le hacen caso. La idea no es que “Jesús vino a morir para salvar a los pecadores del mundo”, esa es una fallida interpretación de san Anselmo. La idea es que Jesús hizo algo considerado peligroso para las autoridades de su época (se compró el pleito de los marginados) y fueron esas acciones las que provocaron que las autoridades judías busquen la manera de eliminarlo.

He hecho un largo recuento a partir de mis recuerdos de las estimulantes clases del padre Andrés, quien si por alguna casualidad de la vida llega a leer este post pido que perdone los errores o las generalizaciones que se me puedan haber pasado, las cuales son de mi entera responsabilidad. Decía que hice un largo recuento para responder a la pregunta inicial: ¿Dios odia a los homosexuales? Yo diría que depende del dios que quieras tener, pues ya les mencioné que Pinochet tenía un dios a su medida, dizque cristiano, que lo premiaba con la hostia cada semana, después de matar estadios llenos de gente, entre otras cosas que nada tienen que ver con las acciones de Jesús.

Si yo creyera en un dios, creería en el dios cristiano que se puso del lado de los más débiles, de los marginados, de aquellos que no tenían voz. Recuerdo, entre tantas otras cosas que, en una de esas clases de Fe y cultura actual, los alumnos quedamos en silencio después que el padre Andrés nos hizo pensar en cómo se podía ser cristiano hoy en día. Por supuesto que no es ser cristiano simplemente meterse a misa o comerse hostias, ni persignarse, ni rezar antes de dormir. Recuerdo que nos preguntó cómo podíamos seguir el ejemplo de Cristo hoy en día y estuvimos en silencio unos instantes. “Estar del lado de los marginados”, dijo alguien, y de inmediato el profesor repreguntó: “¿Y quiénes son los marginados de hoy?”. Bueno, estaban los pobres y las putas (como siempre), los huérfanos y, para mi gran sorpresa, el padre mencionó a los homosexuales. Todos los alumnos nos quedamos impresionados, pues este argumento iba en contra de las usuales declaraciones de curas como Cipriani (o de los curas de mi colegio). Es decir, ser cristiano en estos días, entre otras cosas, significa ser solidario con los homosexuales, comprarse el pleito de estos marginados, defender sus derechos, la igualdad y el respeto que buscamos de parte de la sociedad.

Sería muy simplón decir que todos los curas y los católicos son homofóbicos (y pederastas). No manejo estadísticas, tampoco se trata de hacer una. Pero mientras existan los que no crean en la cháchara conservadora de siempre, no se podrá generalizar. Cipriani no es toda la Iglesia, incluso diría que Cipriani no es cristiano, como lo ha demostrado en toda su vida pública. Si algo aprendí del cristianismo en esas clases es que Jesús se peleó contra el sistema, pero de una manera no violenta. Con ideas, con acciones, con una intención clara de cambiar el mundo, este mundo. Su compromiso fue con los aplastados y apestados del sistema, no con los hipócritas maestros de la ley, llenos de lujos y ambiciones personales.  A Cipriani y a Bambarén les diría que es el colmo que un homosexual agnóstico como yo les esté recordando cuál es el mensaje cristiano, ese compromiso con los más débiles y oprimidos que pasan por alto.

Carta abierta a Mónica Delta

24 enero, 2011

Señora Mónica Delta, el día de ayer me quedé sorprendido ante el populachero disparate que presentó en su programa Sin medias tintas, una secuencia que me hizo pensar que Ud. no es una periodista informada. Hablo de la secuencia llamada “El pulso de la calle”, que en este caso, de acuerdo con Ud., surgió porque trataba de saber si la gente de a pie la interesa el tema de las uniones civiles entre personas del mismo sexo.

Considero que la secuencia que presentó es terriblemente tendenciosa por lo siguiente:

Si Ud. le pregunta a una señora heterosexual, sin mayor educación o información acerca de la homosexualidad, con problemas de seguridad y pobreza en la zona en la que vive, ¿qué espera? ¿Cree que le va a decir “sí, claro, las uniones civiles entre personas del mismo sexo son más importantes que llevarme comida a la boca o que vivir en una zona más segura”? Hay que ser por lo menos necio para lanzar una secuencia tan sesgada y pensar que nadie se va a dar cuenta de la trampa. Ahora bien, si Ud. le hubiera preguntado solamente a homosexuales (a quienes obviamente el tema sí nos interesa, y es a nosotros es a quien debió preguntar), la “estadística” del “pulso de la calle” habría sido muy distinta. Depende, en efecto, de la calle en la que pregunte. De todas maneras, me siento alegre de que un par de personas hayan tenido el coraje de decir en televisión que estaban de acuerdo con las uniones civiles entre personas del mismo sexo. Les agradezco esa respuesta porque son capaces de pensar más allá de sí mismos y de su propio bienestar. Eso, dicen, es la base de una nación.

No hay que ser muy brillante para detectar sus preguntas con las respuestas dentro de ellas. Tampoco es difícil notar la desinformación de las personas entrevistadas a partir de sus respuestas. De hecho, es grosero que en un país que es laico Ud. le dé cabida a argumentos fuera de lugar como los del tipo “dios creó solo al hombre y a la mujer”, pues estos solo les deben importar a las personas creyentes en sus ámbitos religiosos y no al aparato estatal ni a la ciudadanía como tal. Hay que saber diferenciar las creencias (que cada quien es libre de tener) de las leyes y la racionalidad que las sustenta. Dogma y razón son maneras muy diferentes de conocer y las sociedades que se consideran modernas solamente se construyen sobre lo segundo.

Argumentos desinformados que detecto en sus entrevistados

“Debe haber sexo entre hombre y mujer, y no entre hombre y hombre, y mujer con mujer”.

Lo que está señora opina es irrelevante. Así como podría existir alguien que prefiera que todos usemos el pelo de color rojo o las uñas largas, así también hay gente que preferiría que no existan los homosexuales. Pero existimos, estamos en todos lados, en todos los estratos, somos de todas las razas, varoniles, afeminados, etc. Existimos, estamos aquí, desde siempre y para siempre.

“Hay muchos más puntos importantes, sobre todo la educación, la seguridad y la salud…”

Hay una actitud polarizada cuando pregunta, su estrategia es poner en dos extremos las propuestas: en primer lugar, la propuesta aparentemente superficial, irrelevante, es que los homosexuales se quieren casar; mientras que en segundo lugar están los temas supuestamente “importantes”, la seguridad, la pobreza, la corrupción. Lo tendencioso está en polarizar dos propuestas que no tienen por qué excluirse entre sí, pues todo puede estar en un mismo paquete, como varios candidatos están ofreciendo. Y sobre los temas “importantes”, señora Delta, para Ud. y para muchos heterosexuales que tienen el derecho habitual de casarse ese tema seguramente les parece secundario, menor y hasta anecdótico, pero para nosotros los homosexuales es un tema importante porque es el primer paso de nuestro empoderamiento como ciudadanos plenos, para generar respeto y comunicación con una sociedad desinformada y prejuiciosa. Me parece que utiliza a un sector de la población desinformada como títeres, para hacerla hablar por Ud. acerca de posiciones prejuiciosas.

Otra pregunta que me hago es la siguiente. ¿Debo consultarle a la “gente de a pie”, Sra. Delta, por el reconocimiento de un derecho que me pertenece y que me ha sido negado? Para serle sincero, no le estoy pidiendo un favor ni una limosna. Yo no quiero que me regalen nada. Yo exijo un derecho que me pertenece constitucionalmente, quiero que sea reconocido con plenitud para que pueda ser también un ciudadano pleno. No quiero que me regalen una medida excepcional, estoy exigiendo ser reconocido por aquello que me ha otorgado la constitución del país en que nací. Igualdad. Y no necesito pedirle permiso a Ud., señora Delta, ni a las señoras de San Juan de Lurigancho, ni al cardenal, algo que ya es mío. Repito: no pido nada extraordinario, no quiero favorcitos ni dádivas. Exijo algo que me pertenece y que no se me ha reconocido. Ese es el punto.

Seguramente dirán que la sociedad “no está preparada”, la mentira de toda la vida. En realidad siempre habrá alguien que dirá eso, “que la sociedad no está preparada”, “que es el momento de hablar de cosas importantes”, “que hay otras prioridades”. De una vez le aclaro que no me he propuesto hacer méritos para que su bondad me otorgue un deseo. No tengo que demostrarle nada a la sociedad. Vuelvo a decir que es mi derecho y que estoy exigiendo que se reconozca algo que ya es mío y que se me ha negado. No es que la sociedad tenga que estar preparada. No, no se equivoque. El día que un hombre y una mujer tuvieron el derecho de unirse por voluntad de ambos, ese mismo día los homosexuales debimos tener el mismo derecho. Esa es la igualdad ante la ley. Así que a todos los que crean que “la sociedad” debe darnos su venia, los corrijo: este no es un tema de referéndum, es un tema de lesa humanidad, de ciudadanía verdadera.

El potencial subversivo del consolador

24 enero, 2011

En los últimos años el consolador (o dildo) ha generado una considerable aceptación de personas de todas las orientaciones (no solamente de las mujeres y de los homosexuales, como usualmente se cree, sino también de los hombres interesados en brindar a sus parejas un placer diferente), al punto que no es raro que hoy en día se hable de una revolución con respecto al goce femenino e incluso homosexual.

Vamos por partes. La pregunta es evidente: ¿por qué el dildo o consolador habría de generar un gran cambio o revolución? Bien, para comenzar, muchos historiadores encuentran evidencia de instrumentos similares a los dildos hasta hace 30 mil años, de modo que podríamos descartar de plano que el dildo o consolador sea algo nuevo en la historia de la humanidad o de la sexualidad. Sin embargo, lo que yo rescataría de esto es la sofisticación de estos instrumentos, al punto que pueden brindar placeres mucho más intensos y duraderos a los que son capaces de producir naturalmente los genitales masculinos.

Por primera vez podemos notar que la sofisticación en la fabricación de los dildos amenaza la supremacía del falo o pene del heterosexual (en el caso de las mujeres) o del homosexual activo (en el caso de los homosexuales pasivos). Es decir, si una mujer o un gay pasivo tienen la posibilidad de brindarse placer explorando su propio cuerpo mediante un dildo, la supremacía otorgada históricamente al genital masculino estaría amenazada. Y esto por muchas razones: un dildo nunca se pone flácido, hay dildos de todos los tamaños y grosores, hay dildos que pueden brindar sensaciones inéditas y hasta imposibles de alcanzar por cualquier pene (pensemos en los vibradores, por ejemplo). Y hay más: aquel que usa el dildo puede utilizarlo con el ritmo, la profundidad y la fuerza que desee, durante el tiempo que le plazca, sin depender de una pareja.

Esto para las mujeres representa una revolución potencial, porque ellas se están dando cuenta que su propio goce es importante y no depende de la voluntad de un hombre. Hace 50 años una mujer tenía prohibido gozar, su cuerpo y su vagina eran casi un instrumento del placer del hombre, al punto que de este dependía su propio placer. Hoy en día las mujeres son mucho más exigentes con respecto a sus amantes: desean obtener de sus parejas ternura, un buen orgasmo o un pene bien erecto, de acuerdo con sus gustos. Y los hombres hoy en día enfocan gran parte del discurso de la satisfacción sexual según cuanto hacen gozar a la mujer con la que tienen sexo. Podemos decirlo de otro modo: la supremacía natural del falo como instrumento de placer femenino se ve amenazado por el dildo, un instrumento artificial que nunca se cansa, que siempre está disponible, que siempre está erecto, que tiene variedad de texturas, formas y tamaños, y que incluso no transmite ninguna infección de transmisión sexual.

En el caso de los homosexuales, y hablando como homosexual activo, pienso en las implicancias que tendría en mis parejas o compañeros ocasionales. Cuando pienso en un dildo, pienso que compito con un instrumento de látex con muchas ventajas sobre las propiedades naturales de mi falo. Y me hace ser más considerado con respecto al placer de la persona con la que tengo sexo (y lo mismo ocurre con los hombres respecto del placer de las mujeres), de modo que prefiero enfatizar otros aspectos en un encuentro sexual, como los juegos previos y posteriores, las caricias, los besos, las palabras que se dicen, todo aquello que un dildo no puede hacer, más relacionado con lo que la mente puede construir frente a una repetición mecánica. Un dildo puede estar siempre duro (incluso más duro que mi propio pene), pero yo puedo dar ternura, besos, caricias, que complementan en buena cuenta del placer que puede alcanzarse en una relación sexual. Esos activos que se consideran la última Coca-Cola del desierto por tener un pene grande o erecciones de larga duración deben entender que eso no es lo único importante en un encuentro sexual de los tiempos actuales. Hay otros elementos de un encuentro sexual que no deben ser descuidados, de lo contrario su supremacía puede ser subvertida rápidamente.

Quizá muchos hombres u homosexuales activos se sientan amenazados frente a los dildos y sus ventajas. La verdad es que la revolución en potencia de estos instrumentos cada día más sofisticados depende de aquellos que son penetrados, aquellos que finalmente pueden reconocer qué es aquello que les produce más placer, aquellos que finalmente eligen. Esto no es una advertencia apocalíptica, sino una especie de llamado para ser mejores amantes (y mejores personas); es decir, más considerados con respecto al placer del otro y, cómo no, más imaginativos. No vaya a ser que los pasivos (o las mujeres) nos cambien por un pedazo de látex.

“Sólo te quiero como amigo”, de Dani Umpi

21 enero, 2011

Pocas veces he tenido entre mis manos un libro tan peculiarmente divertido. Y no lo digo tan solo por la historia, en este caso acerca de los estragos que produce el abandono de la pareja con la que estás compartiendo una porción de la vida. Sólo te quiero como amigo (Estruendomudo, 2009) es también una novela peculiar por la velocidad y la frescura con que el narrador avanza en lo que pretende contar, escenas algo dolorosas, tristes, a veces patéticas, pero siempre con un humor cotidiano, por momentos negro, pero casi siempre efectivo para sacar una sonrisa (y hasta una carcajada). Ya desde el primer párrafo podemos hacernos una idea clara del resto del libro:

Es muy fácil darte cuenta cuándo tu novio te va a dejar. Es como en el resto de los acontecimientos de la vida. Nada cae del cielo de repente, de improviso, pataplum. Abrís el botiquín y ya no está el desodorante. Lleva su tiempo, su vuelo, su aterrizaje, su germinación y putrefacción. Pum, pum, pum, pataplum. No es un golpe seco que sale quién sabe de dónde. Nada que ver. Es un pausado abrir y cerrar de ojos, un pestañeo en cámara lenta. Con un poco más de atención y estado de alerta constante, focalizando, veríamos que esas sorpresas también siguen la lógica de la causa y el efecto, la semillita y el arbolito, el huevo y el tordo. Es un proceso lento, acelerado, hasta que llega un momento en el que tu pareja se harta de vos y te deja (Umpi 11).

Como vemos hay una interesante y minuciosa descripción del dolor del abandono desde las instancias más simples y cotidianas. Con buen ritmo van desfilando aquellos detalles que describen mejor que cualquier tratado sentimental la falta de aquel a quien ya te habías acostumbrado. Dani Umpi, en este sentido, se parece muchísimo a las canciones de La Casa Azul: en general, historias tristes (de desamor) contadas con énfasis en escenas llenas de sonidos y ecos lisérgicos, atmósferas electropop que marcan la nostalgia del pasado (como si todo el pasado fuera mejor), en resumidas cuentas una forma humorística de exponer el dolor.

Por supuesto, no dejan de desfilar en esta novela los lugares comunes de (lo que podríamos denominar) el mundo gay: los chats para ligue al paso, los encuentros sin compromiso, la rara manera de estar y no estar (de atracción y repulsión) en la vida del ex novio (y de su instantánea nueva pareja), las miradas de atracción (y de pregunta) hacia chicos en situaciones incómodas y cómicas. Todo el proceso de terminar una relación para seguir adelante está bien narrado en esta novela, en donde el único problema es la asfixiante sensación cíclica, el boicot propio con algo de masoquismo. Pero claro, habría que preguntarnos cuánto de asfixiantes y cíclicos tenemos nosotros mismos en nuestras vidas y en nuestras relaciones (y rupturas) de pareja.

Iba a decirles que de ninguna manera les recomendaba el libro a los que acaban de terminar una relación significativa. O a los que estaban empezando una. O a los que estaban en su mejor momento de la relación. Sin embargo, me di cuenta que iba a terminar prohibiéndosela a todos. Y es que en verdad es una lectura cómica, pero profundamente dolorosa, casi el autoreconocimiento del vaivén sentimental de muchos homosexuales. Así que prefiero recomendársela a todo el mundo, a modo de humorística y feliz advertencia.

¡Criters!

¿Si uso Ego no seré una mariquita?

20 enero, 2011

Hacía tiempo que no veía en la televisión una publicidad tan brutalmente sexista como la de Ego, la cual, si somos provocadores, podría resumirse en la frase “si uso este shampoo no seré una mariquita”. No conozco los detalles de realización sobre esta campaña, pero a partir de los cuatro anuncios que he visto me animo a hacer unas observaciones.

No sé por qué tengo la impresión de que una publicidad tan machista como la de Ego solamente funcionaría en un país machista como este. Es decir, un país en donde la mujer está desalojada de algunos derechos básicos y, cómo no, donde el hombre mantiene una supuesta superioridad sobre ella. No es casual, entonces, que un producto que pretende llegar a los “verdaderos hombres” se apoye en el machismo de la sociedad para denigrar con descaro a unas y ponderar a otros.

Lo que más me llama la atención es la oposición extrema que se muestra en los cuatro anuncios. Es decir, por un lado todo lo que pertenece al hombre y por el otro todo lo que pertenece a la mujer. Por un lado, la practicidad del hombre (que busca un shampo que prevenga la caída de pelo y la caspa, y que huela “a varón”) contra la parafernalia sutil e inútil de la mujer (un shampoo para rizos definidos, de frutales tropicales, moradito, con fotos de mujeres estrambóticas). Lo que más me llama la atención del primer anuncio es que intenta vender un solo modelo de masculinidad (lo que entienden por “varón”), que vamos a ir detallando en los anuncios siguientes.

En el segundo anuncio la mujer es construida como un adorno del hombre: con alcohol las ves más bonitas y los autos son para que hagan juego con una chica guapa (para sacarlas a pasear, porque según el anuncio ellas no pueden tener auto o sacar a pasear a los hombres). Y con respecto a ver futbolistas argentinos en pantaloneta, la prohibición es patente en este anuncio: ellas no deberían desear, pues eso corresponde solamente a los hombres. Es graciosa la frase “nuestro fútbol”, pues existen (y conozco) a tantas chicas heterosexuales y “femeninas” que gustan del fútbol, y no porque haya argentinos en pantalonetas. Una muestra más de lo desfasado de este anuncio cacaseno. Por cierto, Slavoj Zizek escribió un gran capítulo titulado “El amor cortés o la mujer como cosa” en El acoso de las fantasías, donde explica que la cosificación de la mujer en la historia occidental se debe sobre todo al temor (pánico) que produce su singularidad, al punto que mientras más lejos esté la mujer (o más metafísica luzca) menos amenazados se sentirán los hombres. Es una forma de control más, que en esta publicidad es algo efectivo: según este anuncio, una vez más, la mujer tiende a lo accesorio (rizos, olor de “rosita al amanecer”), mientras que el hombre requiere un shampoo que prevenga la caída de pelo y la caspa, es decir, lo práctico y no lo accesorio. Y lo más interesante es la advertencia: si no dejas de usar productos “de mujeres”, te vas a volver mariquita; es decir, si no usas Ego vas a ser un peluquero o, peor aún, una mujercita. Es sintomático que el actor use la “mariconización” o imite lo absurda que es su propia construcción machista de la mujer para reforzar su idea. Parece, en la lógica de la publicidad, que el actor representa el avanzado estado “mariconizado” del hombre al no tener un shampoo que lo haga hombre. Es decir, según la publicidad, se necesita un shampoo que te haga hombre y ante esa falta actual lo que queda es la desesperación, notoria sobre todo en la parte de la advertencia.

Quizá el tercer anuncio tenga el machismo más disfrazado. Falsamente se construye a la mujer como alguien con más valor por tener una variedad de shampoos y se construye también como una falta de respeto (“el respeto empieza por ahí”, dice la publicidad) que el hombre no tenga su propio shampoo que prevenga la caspa y la caída del cabello. Veamos. Ego no es el único shampoo que prevenga la caída del cabello y la caspa, tampoco es el único exclusivo para hombres. Incluso existen varios shampoos “de mujeres” que contemplan la caída del cabello y la caspa (no solo los rizos y los olores, que tanto y únicamente resalta el anuncio de Ego). Entonces no es que Ego satisfaga necesidades exclusivas de los hombres, pues a las mujeres también les sale caspa y se les cae el pelo. Aquí se insiste en una diferencia sexista para vender la falsa necesidad de un producto “para varones”. Y, peor aún, se insiste en una diferencia sexista para hablar de “respeto”, ante una supuesta situación en la que el hombre “no vale nada”. Ese supuesto “no valer nada” implica que la situación ‘natural’ es que el hombre domine a la mujer (y no al contrario, como denuncia el actor); en la lógica de este anuncio no hay, por cierto, un punto de mediación o de entendimiento, sino que unos dominan a los otros, unos les faltan el respeto a los otros (las mujeres les faltan el respeto a los hombres). Se vende la cavernaria idea de que el hombre debe ser respetado por la mujer hasta dominarla, pero no se contempla la diferencia. Lo que vemos es un modelo de masculinidad que no puede mediar o entenderse con las mujeres, quizá porque no las conoce (la repetición de prejuicios es sintomática) o porque teme que ellas tengan poder. Otro ejemplo claro son las unineuronales publicidades de Axe, que parecen dirigidas a consumidores adolescentes inseguros con las chicas y con su sexualidad, pues la idea principal es que basta usar Axe para tener a las mujeres a sus pies. ¿En verdad alguien se traga esa publicidad tan mediocre? ¿En verdad necesitas usar Axe para poder acostarte con una chica?

Este es, sin duda, el más machista de los cuatro anuncios. Sobre todo porque se burla con especial énfasis (con “mariconería”) de la “sensibilidad” (“propia de las mujeres”, según el anuncio) en los hombres. La idea sexista es que el hombre no puede ser sensible y no puede expresar afectos (¿o acaso solo se puede expresar a golpes?), debe ser “macho”, “varón”, insensible y un largo etcétera, diferente a los “28 días” de las mujeres y su “sensibilidad” risible. Esta imposición de un solo tipo de masculinidad polarizada, una propuesta sumamente fascista por cierto, se emparenta con el uso del shampoo. Se recurre al machismo para vender un shampoo práctico (contra la caída de pelo y la caspa) porque, en la lógica de esta publicidad, el resto no tiene nada que ver con “ser hombre”. Esto resulta sumamente sospechoso en una época en que las identidades son asuntos sumamente problemáticos y nadie puede afirmar sin más que “ser hombre es esto y punto”.

La mariconización del actor es una muestra clara de aquello que se quiere ocultar: los hombres de esta época somos más sensibles, nos preocupa más nuestra apariencia (en mi caso no me gusta oler a rosita, aunque a veces uso colonia) y eso no nos hace menos hombres, seas homosexual, heterosexual, bisexual o travesti de closet. Que el actor se burle de esos atributos es una muestra clara de con cuanto énfasis se intenta reformar aquello que irreversible: aunque parezca mentira, las sociedades tercermundistas como esta, lentamente, entienden que uno no es menos hombre por usar un shampoo o productos “de mujer” (¿Head&Shoulders es un shampoo de mujer?), ni por manifestarle cariño a la persona que ama, ni por dejar que su novia o su esposa vea el fútbol con él. Ideas tan estúpidamente arcaicas solo son alimento para la mala publicidad y la falta de creatividad, aquellas que se juran novedosas y originales cuando en realidad solo repiten el primitivo discurso sexista de sociedades en desarrollo, en donde el hombre debe apestar, no tener modales y tampoco demostrar afecto, donde la mujer es solamente un accesorio “moradito” y “estrambótico”.

Dime con quién andas…

19 enero, 2011

Sobre la base de algunas conversaciones y, especialmente, a partir del comentario de “Rafo”, creo que podemos empezar a mirar el panorama electoral ya no solo desde las propuestas (o la apertura de los partidos hacia el reconocimiento de los derechos de las minorías sexuales), sino también pensando en cuán reales puede ser el logro de las mismas.

En primer lugar, veo homosexuales que son entusiastas defensores y hasta partidarios de Alejandro Toledo para esta elección. Desde acá me parece muy interesante todo lo que Perú Posible ha dicho sobre los derechos de las minorías sexuales, en lo personal su apertura me parece acorde con estos tiempos en los que el Perú está en el camino de ser un país más “moderno” (sé que los seguidores de los Estudios Subalternos observarán esa palabra), más global y menos “atrasado” con respecto a ciertos temas, como el avance contra la homofobia. Creo que gente como Carlos Bruce es valiosa por su visión de las cosas, en especial desde la óptica de los que componemos las minorías sexuales. Sin embargo, dicho todo esto, quiero hacer unas cuestiones. Para empezar, ¿cuántos de los dirigentes de Perú Posible coinciden con Carlos Bruce? ¿Es un consenso que, en buena cuenta, una vez en el Congreso, impulsaría que la unión civil se consiga, o es algo más aislado? Es cierto que en esta época los políticos salen a cazar votos y que nosotros, como buenos electores, debemos sospechar un poco. Indagar, por ejemplo, de cuál fue la postura de Perú Posible cuando fue el partido de gobierno. ¿En esa época había apertura hacia estos temas o fue la misma historia de siempre? Dejo ahí el tema, con un par de observaciones. Sé que hay muchos homosexuales que son partidarios de Toledo y tienen conversaciones avanzadas con los líderes de ese partido, así que a esas personas que tienen esas conversaciones corresponderá contestar esas pequeñas observaciones.

Bien, pero con Toledo no se acaba la cosa. Uno de los partidos que definitivamente no me convence es el de Keiko Fujimori, Fuerza 2011. La razón es básica, como bien observa “Rafo”, es un personaje que nos ha condenado desde que figura en la vida política del país: Rafael Rey compone la plancha de dicho partido fujimorista, nada menos que como vicepresidente. A ver, pongámoslo bonito: ¿Rafael Rey, miembro del Opus Dei y seguidor fiel del cardenal Cipriani, estaría a favor de la unión civil entre homosexuales? Yo lo dudo, en verdad lo dudo y, de hecho, lo creo capaz de hacer cualquier cosa para impedir la unión civil entre homosexuales, tal como sucedió con el Opus Dei en España cuando se debatía la aprobación de  la unión civil. Pienso en las últimas declaraciones de Cipriani y no creo que en Fuerza 2011 haya un consenso sobre el tema y tampoco gran entusiasmo por el mismo.

Con respecto al partido de Ollanta Humala lo que me queda es una gran interrogante. Si bien hay que diferenciar a Ollanta Humala de su padre, Isaac Humala (homofóbico y hasta “matacabros” confeso), en realidad no tengo claro qué pasaría en ese panorama (Ollanta presidente). Aquí son más los prejuicios y la suspicacia (sí, la homofobia de las Fuerzas Armadas sobre todo); sin embargo, los activistas LGTB que van con él seguramente me desmentirán. Recuerdo que esta postura de Ollanta Humala no es nueva, recuerdo que hace unos meses se manifestó a favor de la unión civil entre homosexuales en alguna ciudad de la selva, seguramente para borrar el tufo de las escalofriantes declaraciones de su padre.

De Castañeda ya vi suficiente como para convencerme de que le importa nada o muy poco el reconocimiento de los derechos de las minorías sexuales

Antes de cerrar este post quiero llamar la atención sobre el buen momento que ocurre en la lucha de nosotros, los homosexuales, lesbianas, bisexuales y todo aquello posible de performar, los que somos minoría. A partir de la cacasena declaración del cacaseno de Castañeda el tema de la unión civil empezó a tratarse en los medios masivos y hasta he visto que han entrevistado a representantes del MHOL y de otros organismos en programas televisivos y radiales de gran sintonía. De hecho, hoy me sorprendí al escuchar que en el programa del doctor Fernando Maestre se tocaba el tema y su postura, nada menos, era a favor de la unión civil. Es bueno abarcar todos los medios posibles en este momento, al punto de ser un tema de agenda, tanto periodística como política. Presionar a los políticos es lo que más puede funcionar, ellos están buscando votos y somos nosotros los que vamos a decidir si es que se los damos. Nosotros tenemos el poder. Por eso me ha gustado ver a las personas de los denominados organismos LGTB manifestándose en algo realmente productivo, presionando mediáticamente a los políticos, y ya no en circenses Marchas del Orgullo o besuqueadas masivas. Este es el momento que puede hacer la diferencia y por eso me entusiasma tanto, este es el momento de presionar a los políticos para ser ciudadanos plenos, con derechos iguales que aquellos que no componen las minorías sexuales. ¡Es el momento!

SinPlumas.com

19 enero, 2011

Seguramente algunos ya lo notaron, pero este blog tiene nueva dirección, una más fácil de escribir y recordar: SinPlumas.com

Es una idea que tenía hace un tiempo. Con esto espero ahorrarles el trabajo a aquellos que tienen pereza o no recuerdan la dirección de WordPress, GaySinplumas.wordpress.com, que por cierto seguirá en funcionamiento en paralelo a sinplumas.com

Otra buena noticia es que sobrepasamos las 3000 visitas este fin de semana, exactamente con 3,231. ¡Gracias!

Como siempre les recomiendo suscribirse al blog, para que tengan antes que nadie y en la comodidad de su bandeja de entrada los nuevos post que se publican aquí. Es muy simple, solo escriben su correo electrónico en la barra blanca (en la parte derecha del blog) y hacen clic en Súscríbeme. Confirman desde su correo electrónico y listo.

También, para los que usan Facebook, tenemos una cuenta y un grupo, a los que pueden unirse o comunicarse. También hay una cuenta de Twitter, desde la cual pueden seguir la actividad de este blog: @GaySinPlumas

No pueden faltar los perfiles en DeLoBuenoUnPoco.com, GaysPeruanos.com y GayPeru.pe

Por último, siempre pueden escribir al mail gaysinplumas@gmail.com

¿”Cacha con responsabilidad”?

19 enero, 2011

Hace un par de meses intenté responder la pregunta sobre si los homosexuales somos más promiscuos. La respuesta fue afirmativa, aunque no porque hubiera algo “natural” que hiciera al homosexual promiscuo, sino porque había un discurso que intensificaba el sexo como prácticamente lo único posible de consumir. El año pasado también comenté una estadística según la cual el 20% de los homosexuales de Lima era portador del VIH (siendo alarmistas, de 5 personas con las que uno se acuesta, 1 está infectada). Hago referencia a esto porque hace unas semanas la página de videos porno Cholotubegay.com tuvo la idea de realizar una campaña interna, en la que se muestran cosas básicas; por ejemplo, cómo colocarse un condón, qué tipo de lubricantes usar para que no se rompa el condón durante la relación sexual, explicar que el sexo oral sin protección es tan riesgoso como el sexo anal sin protección, etc. Bien, me parece algo necesario, en muchas páginas porno internacionales se contemplan estos aspectos, incluso hay consejerías médicas para consultas, etc. Lo mismo pasa con la campaña “Úsame”, que he visto en páginas como Delobuenounpoco.com, aunque sin mayor rebote.


¿Qué quiero decir con todo esto? Que si bien se ha dado el primer paso, es importante que esto conlleve a intensificar la propuesta, para que funcione. Por ejemplo, me parece que “Úsame” es una campaña que no tuvo gran impacto, que así como surgió, se olvidó. Y especialmente pasa con “Cacha con responsabilidad”: Cholotubegay.com, según el propio administrador, tiene unas 5 mil visitas al día en promedio; si nos fijamos en el contador de los videos denominados “Sexo seguro”, veremos que el video de esa categoría con más visitas tiene menos de 4000. Teniendo en cuenta las semanas que está colgado, significa que a muy poca gente le importa informarse sobre el tema, ya sea porque simplemente no les interesa o porque creen que saben suficiente. Esto, a mi parecer, se agrava al mostrarse mayoritariamente precisamente aquello que se combate: sexo no seguro.

Más allá de los golpes de pecho, lo que se hace con una mano se deshace con la otra. Y esto es relevante con respecto al público consumidor. Vamos, es bien fácil tener muchas visitas al día colgando pornografía (en mi caso, cuando posteé acerca de BaitBus.com, ese día tuve el doble de visitas que el día con más visitas hasta ese momento), pero es irresponsable colgar tantos videos en los que la gente no se protege, ni en la penetración anal ni en el sexo oral, especialmente cuando entre susurros está idea de que el sexo sin protección es más rico. La idea aquí no es sermonear, pero debemos pensar en quiénes son los principales consumidores de pornografía; es decir, en cuanto a pornografía, mayormente son aquellos que no han tenido experiencias o tienen pocas, aquellos que recién exploran su sexualidad; en otras palabras, jóvenes sin experiencia. Para estas personas que por su juventud tienen como prioridad el sexo, presentarles tantos videos de sexo no seguro los alienta a disfrutarlo de esa manera. La presión mediática es innegable, sobre todo porque el sexo seguro tiene un tufo de “aburrido”. Los que ya tenemos unos años y experiencia seremos seguramente más prudentes, en la mayoría de los casos.

Finalmente, creo que aunque las campañas sean tan bien intencionadas, si no hacemos realmente algo significativo (como desintensificar o desterrar la pornografía del sexo no seguro), todo esto será un saludo a la bandera. Tendremos, en unos años, un incremento del número de portadores, precisamente la generación que ahora es joven y empieza a descubrir su sexualidad consumiendo la pornografía del sexo no seguro. Me pregunto, entonces, por qué no promover (pero de verdad) una manera segura de disfrutar el sexo.

La hora política de las minorías sexuales

18 enero, 2011


No cabe duda de que ha habido hasta las elecciones pasadas un rechazo mayoritario por el reconocimiento de derechos para las minorías sexuales en el Perú de parte de los políticos. Fue para mí, durante las elecciones municipales, muy significativo y desconcertante que hubiera gays que fueran acérrimos defensores no solo de Lourdes Flores, sino también del Partido Popular Cristiano, precisamente cuando su líder Luis Bedoya Reyes acababa de firmar un comunicado a favor del cardenal Cipriani, la autoridad eclesiástica peruana más virulentamente homofóbica. Ya, seguramente dirán que era una elección municipal y el alcalde no tiene que ver con el reconocimiento de derechos de las minorías sexuales, pero, en realidad, es sumamente relevante porque se trata de llevar al poder (y la Municipalidad no es poco) a políticos con ideas tan conservadoras y cacasenas con respecto a la existencia y el reconocimiento de las minorías sexuales.

Hasta ahí no he dicho nada nuevo; sin embargo, quien sí está dando la pauta en estos temas es el Blog de Lima Gay, que muy atento está apuntando cada una de las posturas de los candidatos presidenciales acerca del reconocimiento de derechos para las minorías. Esto es importante no porque se trate de política (un tema que dicen que es muy “serio” y “aburrido”), sino porque por primera vez la mayoría de candidatos presidenciales está de acuerdo con otorgarnos más derechos. En los primeros post que escribí dije que la payasada de la Marcha del Orgullo no servía para nada, salvo para reforzar los prejuicios homofóbicos contra nosotros mismos; ahora bien, si alguna vez ha habido un gran momento para el reconocimiento es este. Es ahora o nunca. Este es el gran momento para emprender acciones que pueden empezar a cambiar las cosas. La tendencia, qué duda cabe, está extendiéndose con la aprobación de las uniones civiles (en España, en México) y no dudo que esté influyendo aquí.  Y conseguir ese derecho no es poco, es un gran avance en el camino de la igualdad (no de la diferencia).

Así que desde este modesto blog yo convocaría a tantos blog a que se unan a la causa del Blog de Lima Gay y, aunque sea por un momento, dejen de discutir asuntos menos importantes (“¿cómo me tiro a un hetero?”, “¿cómo es tu trusa?”, “¿es más bacán Britney o Gaga?”). Recuerdo que cuando sucedió el atentado contra las Torres Gemelas, incluso el canal de televisión más superficial y light del mundo (MTV) se dedicó a reportar lo que había sucedido en Nueva York. Fue la hora cero de Estados Unidos y hubo consenso y unión a favor de una causa común. Salvando las distancias, quisiera proponer algo similar mediante una convocatoria. Hay muchos blog con lectores y seguidores que podrían poner en vitrina los ofrecimientos de nuestros políticos. Eso es realmente importante en este momento, pues en unos meses apenas definiremos cuál es el progreso que deseamos para este país. Si hay un momento para presionar al Estado y a la clase política es este. Por ello no puede dejar de sentirme contento por la reacción que ha tenido la cacasena declaración del cacaseno de Castañeda. No solo en los mass media, sino también en los espacios gay, incluso hay una declaración del MHOL (en donde solo está fuera de lugar la cita de Arguedas) : estamos de acuerdo en que una persona que descalifica a un adversario político por decirle “es una loca” no solo muestra sus limitaciones y su pobreza intelectual, sino que demuestra que no es apto para un momento en el que el Perú está alcanzando un reconocimiento económico internacional muy relevante, que debe ir de la mano con un avance en ideas cacasenas o cavernarias.

Y hablando de ideas cavernarias o cacasenas, podríamos identificar desde ya algunos de estos dinosaurios que insisten con sus tendencias reaccionarias. Por ejemplo, Humberto Lay, homofóbico declarado y representante del homofóbico partido-secta Restauración Nacional, albergue de dizque cristianos, fanáticos intolerantes, hieráticos que tienen como gran argumento homofóbico el siguiente: “en la Biblia dice que Dios creó al hombre y la mujer nomás”. Me pregunto cómo funciona esa alianza política PPK-PPC-Yehude Simons-Alianza por el Progreso-Restauración Nacional. Vamos, ¡me están tomando el pelo, tiene que ser una broma! Lo digo porque podría identificar en PPK y hasta en Simons una postura progresista, pero en los demás no, o bien comen la hostia de Cipriani o bien reciben la bendición de Humberto Lay. Es a este tipo de cacasenos a los que las minorías sexuales no deberíamos darles el voto por ninguna razón.

Bueno, entonces dejo en ustedes la propuesta de informar más enfáticamente acerca de las posturas de los candidatos presidenciales con respecto al reconocimiento de derechos de las minorías sexuales. Si quieren hacer activismo, si en verdad quieren contribuir a algo, es esto de lo que se debe hablar, discutir. No es una imposición, sino una propuesta. Y así como tampoco impongo agenda, tampoco impongo que voten por tal o cual candidato. En general, la mayoría de candidatos está a favor de la unión civil de personas del mismo sexo (es decir, sin adopción de niños), aunque hay algunos que incluyen la adopción (o eso creo entender), como Fuerza Social. Como pueden ver, ustedes decidirán hasta dónde les convence el reconocimiento de derechos. Por ello, hago rebote de la información que reportó el Blog de Lima Gay con respecto al partido de  Keiko Fujimori (Fuerza 2011), el partido de Alejandro Toledo (Perú Posible), el partido de Manuel Rodríguez Cuadros (Fuerza Social), el partido de Ollanta Humala (Gana Perú) y el partido de José Ñique de la Puente (Fonavistas del Perú). Del APRA no he visto reportes sobre el tema, y creo que con la renuncia de Meche Aráoz deben estar ocupados sobre todo en ser un partido.

También dejo el reporte acerca de las declaraciones de Luis Castañeda Lossio.

BaitBus.com: ideología en la pornografía gay

17 enero, 2011

Una muchacha y un muchacho son seguidos por un camarógrafo en la búsqueda de algún hombre  apetecible en alguna de las calles de Miami. Encuentran un hombre corpulento que acaba de salir de entrenar del gym (seguramente deseado por  varios hombres y mujeres), la muchacha le dice que están haciendo un video sobre fitness e incremento de masa corporal, de modo que le darán 20 dólares si los acompaña (a los muchachos) a su van para una entrevista. El tipo acepta y una vez dentro de la van, en pleno movimiento, la chica que está a su lado empieza a acariciarlo e insinuársele con desparpajo. Este hombre corpulento, que no sabe que es en realidad una víctima, le sigue el juego, hasta que la muchacha se saca el brasier y muestra unos senos exuberantes. El hombre corpulento aprovecha para tocar y la muchacha le dice que desea hacerle sexo oral. El hombre corpulento, pensando que es su día de suerte, acepta, aunque no ha prestado atención a lo más importante: la chica le pide que se vende los ojos para hacerle sexo oral. El hombre corpulento accede a ser vendado y es aquí donde por fin entra en acción el muchacho, quien se escabulle hasta llegar al pene del hombre corpulento. En realidad, todo es un engaño, ¡es el muchacho quien le va a hacer sexo oral al hombre corpulento y no la muchacha! En un momento determinado, el hombre corpulento se da cuenta, se saca la venda y se enfurece. Es aquí donde viene una negociación: le empiezan ofreciendo 50 o 100 dólares para que, a pesar de todo, se tire al muchacho. El hombre corpulento solo acepta cuando le ofrecen 400 dólares. Y así, con un poco de asco en la cara, se tira al muchacho. De repente, cuando están a punto de pagarle el dinero ofrecido, la van arranca y deja al hombre corpulento en medio de la calle.

Este es el argumento de uno de los videos más populares de BaitBus.com, uno de los realitys porno gay más populares de Internet. Este, de por sí, deja una serie de detalles ideológicos interesantes acerca del homosexual frente al heterosexual. Para comenzar, el hecho de que se trate de un reality, implica una cercanía con lo que se considera la realidad, lo verídico, lo que no es tan fantaseado o falseado, como sí ocurre, por ejemplo, en las películas porno de los años 70, 80 y los primeros años de los 90. Vemos que una situación convencional, grabada con cámara al hombro, se convierte en ilusión de realidad, de que una situación como esta es perfectamente posible. No son modelos (aunque muchas de las víctimas se vean bien), ni actores famosos, son “gente de la calle”. De hecho, por la reacción tan violenta de algunas “víctimas” (tirar la cámara, golpear al muchacho, amenazar a la muchacha, etc.), esta serie porno me parece una de las más logradas en cuanto a la ilusión de realidad (si es que en alguna ocasión no fue cierto que efectivamente cogieran sus víctimas de la calle).

Esta plataforma de realidad cotidiana permite comprender una serie de discursos ideológicos, y en este caso sigo el famoso ejemplo de Slavoj Zizek acerca de los baños en El acoso de las fantasías. La pornografía está llena de ideología, la verdad está afuera. Lo primero, qué duda cabe, es pensar en cuántos homosexuales fantasean con conquistar a un heterosexual. En algunas páginas he visto foros absurdos con títulos aún más absurdos, tipo “¿Cómo conquistar a un hetero?”. Y es que, aceptémoslo o no, el heterosexual es un objeto de deseo homosexual que en BaitBus.com han identificado muy bien. En esta serie, el heterosexual es accesible, no es solo un deseo, es algo cotidianamente posible y tangible por medio de la treta o el engaño, una doble treta o un doble engaño. La primera consiste en la desdiferenciar el goce que puede sacar un hombre heterosexual de un homosexual o de una mujer (el sexo oral es placentero en ambos casos), la segunda consiste en convencer al heterosexual (de que acceda a una relación sexual) con dinero que nunca le da. ¿Qué vemos aquí? Varias cosas: que el heterosexual es accesible mediante el engaño y el dinero (esa idea tan gringa de que todos tienen su precio), pero también una especie de venganza al final de los episodios, algo así: “tú, heterosexual, que tuviste sexo conmigo, un homosexual, recibirás el castigo de no poder decir que sacaste provecho (monetario) de mí, pues tuviste sexo con un homosexual y no recibiste nada a cambio, ya que no te pagué nada y, más bien, saqué provecho de ti”. Es solo una interpretación, no hay que asustarse. Quizá sea productivo mirar con detenimiento la pornografía actual para comprobar que, a pesar de la cotidianización (esa ilusión de realidad), aún nos venden fantasías, realizaciones de deseos, como podemos ver en esta secuencia porno.

Pueden ver el trailer oficial aquí.

Pueden ver el desenlance del episodio aquí.

Carta para un amigo muerto

14 enero, 2011

Entre los preparativos para el relanzamiento del blog una noticia súbita me dejó desconcertado: Jaimito, mi amigo Jaimito, decidió poner fin a su vida y se tomó suficientes pepas para no despertar jamás. Así de drástico. Me siento culpable, siento ese peso con el que nos crían cuando somos niños, para sentirnos mal, incómodos con nosotros mismos. Duele. Pienso en que te di suficientes ideas de cómo suicidarte, Jaimito, sin quererlo, sin pensar que alguna vez tú lo harías. Pienso en la novela que escribí sobre una suicida, que leíste con devoción; pienso en tantas conversaciones de MSN que tuvimos, en las que yo discutía contigo y defendía mi posición a favor del derecho al suicidio. Ahora lo entiendo todo, seguramente ya lo habías pensado desde hacía tiempo, eran tantos los días que ni siquiera me di cuenta lo que pasaba por tu cabeza de 19 años. Toda una vida por delante, Jaimito, toda una vida por delante.

En el caos de mi cabeza trato de imaginar por qué lo hiciste, por qué ni siquiera dijiste adiós o dejaste alguno de esos mensajes cachosos que te gustaba enviar. Siempre usando tu lucidez, tu elocuencia, tu precoz talento de escribidor para jugarme bromas, para inventarme apodos, burlas. Lo extraño. Ahora extraño tanto eso, me duele recordar, me duele creer que escriba esto para sacarme el dolor de encima, la tristeza me gana por todos lados, Jaimito. Tenías 19 años, pero ya te habían jodido la vida. Tu juventud, la juventud que todos tuvimos alguna vez, te hizo tropezar con ese tipejo que te llevaba como 20 años. Puedo pensar en los factores de tu infancia, en la falta de un padre, en las mentiras que ese tipo te dijo. Carajo, Jaimito, no puedo creerlo, no puedo creer que estés muerto, así de repente. No puedo creer que me hayas hecho esto, a todos a los que te estimábamos. No puedo, es como si fuera una de esas bromas que te gustaba jugarme. Me duele la cabeza de pensar en eso. Tu juventud, esa torpe juventud que todos tuvimos alguna vez, te hizo enredarte con ese tipejo que te contagió el VIH.

Y no solo eso. Bastó con que ese pendejo te dijera que te amaba para que accedieras a que grabara videos en los que le chupabas la pinga, donde se veía tu rostro; o fotos en donde te hacía posar en pleno coito… fotos y videos que ese miserable tuvo la malicia de colgar en Internet una vez que te dejó. Ni siquiera por venganza, tan solo por diversión. Eras una presa fácil, un chiquillo ilusionado con su primera relación. ¡Cómo pudiste ser tan tonto, con tu inteligencia, con tu juventud, Jaimito! ¿Por qué cuando vino ese huevón y te dijo “te amo” le creíste? ¿Por qué accediste a tirar con él sin condón? Era una estupidez, una reverenda estupidez. ¿”Por amor”, te dijo? ¿Por amor? Me duele tanto tener que escribirte esto, preferiría estar ahora matando el rato chateando contigo, tratando de acortar la distancia que nunca acortamos. Tú en Arequipa, yo en Lima, nunca nos conocimos en persona, pero estos dos años de conversaciones tan intensas me hicieron apreciarte y odiarte, estimarte y subestimarte. Una amistad mucho más verdadera que la que tengo con gente que me rodea. No sé por qué, pero te sentía cercano como un hermanito, uno lo suficientemente orgulloso para no pedir consejos o sugerencias, uno con suficiente aliento para conquistar el mundo sin consultar a nadie. Pienso en la manera en que caíste con ese miserable y todavía te desconozco. Por qué, Jaimito, las cosas no podían ser así.

Le he dado vueltas a las ideas estos días, preguntándome si debía o no debía escribir. Pero finalmente, finalmente me he dado cuenta que una manera de recordarte es mencionarte en este blog que alentaste y criticaste con tanta fuerza, que te agradaba y te hacía rabiar, esas veces en las que nos embarcábamos en discusiones hasta las dos de la mañana. Tenías tanto talento, puta madre, que me cuesta creer que te hayas ido. No lo puedo aceptar. ¡Cómo es la vida! Tenías una inteligencia tan precoz que desproporcionaba a tus sentimientos. Eras tímido, quizá inseguro, por eso cuando vino ese pendejo destruyó todo lo bueno de ti en un abrir y cerrar de ojos. Y te noqueó tanto que no querías saber de nadie, tu terquedad te hacía atacar a todo aquel que cuestionara esa relación. Yo no entendía ni entenderé cómo pudiste ser tan ciego, Jaimito, cómo no te diste cuenta que ese patán te estaba destruyendo, que eras demasiado valioso para que te cagara un huevón así. Pero así es la vida, en un instante estás bien y al otro destruido.

Ya no publicaré ese post sobre el derecho al suicidio. Le haré caso a tu adorado Durkheim y me tragaré esa idea de que el suicidio siempre es algo producido socialmente y que la autonomía y la libertad es solo una careta del mandato social. Eso creeré y no diré más. Por respeto, por dolor, por impotencia. Tenías mucho tiempo todavía, los retrovirales te podían tener bien unos años, eras joven, tu organismo se podía adaptar. Siento que fue una muerte prematura, no le encuentro pies ni cabeza. No diré más porque cada una de estas palabras me duele, solo recordaré esa canción que nos gustaba cuando estábamos down, cagados, cuando sentíamos el peso de un mundo que todavía se resiste a nosotros, cuando la soledad campea y sientes que no hay nadie cerca. No fui a tu entierro, Jaimito, no por plata, no por tiempo. No sé por qué. Lo único que me queda para recordarte y despedirte es esa canción de Café Tacvba, “Mediodía”.

Te quiero mucho, hermanito. No sabes cuánto te extraño.

Si elegiste acabar con esta vida debo suponer que es mejor así, que tú lo quisiste así. Y debo respetar.

Dilemas por una nominación y una reseña

14 enero, 2011

Hace unos días, bastante sorprendido leí un mensaje donde se me informaba de una nominación a blog peruano gay del año, junto con otros 14 más. Bien, la verdad dudé en poco acerca de cómo tomar la nominación. Al principio pensé que era una tomadura de pelo: ¿este blog, precisamente contrario a tantas ideas que promueven los activistas y militantes queer peruanos, se había convertido en algo lo suficientemente interesante como para ser nominado a algo? Eso sí que fue una sorpresa.

Cuando uno trabaja en un blog como este, lo último que espera es que sea nominado a algo. He recibido tantos insultos por e-mail, tantos ataques, aunque también tantas muestras de estima y consideración, que aún no sé cómo tomar la nominación. Sinceramente no lo sé. Por un lado, por una cuestión principista, creo que recibir con calidez esta nominación sería algo inconsecuente, pues he combatido varias de las ideas que los sectores activistas defienden. Sin embargo, por otro lado, creo que finalmente de eso se trata, de poner las cartas sobre la mesa (las opiniones y posturas) y empezar a repensarlas, darles vueltas, probar si sirven o no. No creo que haya algo más inútil que dejar que las ideas se queden estancadas. Por ello, finalmente, luego de tantas vueltas y explicando mis razones, agradezco la nominación y la considero una muestra de respeto mutuo, tanto de ustedes hacia mi blog, como de mi blog hacia ustedes, en pos de un objetivo común, aunque desde distintos lados. Que esto no signifique, por cierto, declinar en mis posturas o domesticarlas, sino un compromiso por seguir en lo mío, morir en mi ley si es posible. Así que dejo mi agradecimiento sincero.

Entre otras cosas, en el Blog del Ocio hicieron una mención a este blog. Cito el párrafo en donde es mencionado:

No podía faltar en este universo ya maduro la voz disidente de la disidencia, una voz reaccionaria que nos pone los pelos de punta. Aquél que se opone no solo a la unidad GLTB y las marchas del orgullo (que ya no es novedad entre los gays varoniles) sino que está en contra de la tolerancia y tiene la teoría chocante que los crímenes de odio en parte son culpa de los mismos gays. “Gays sin Plumas” es de todas maneras un buen espacio para la discusión, y el entrenamiento para el aclare ante ligas mayores.

No sé si debería ofenderme o tomarlo con más humor. Y no lo digo con mala vibra. La verdad lo tomo un poco confundido, una vez más, aunque divertido. No creo ser un reaccionario, tampoco la única voz disidente de la disidencia, ¡qué pretencioso sería pintar este blog como la última chupada del mango! Aprovecho para aclarar el tema, para presentar modestia. En realidad, creo que tanto los grupos activistas LGTB y yo nos proponemos lo mismo: empoderar a los homosexuales, buscar la manera de ser ciudadanos más plenos, con más derechos, etc. El desacuerdo está en cómo lograrlo, esa es la diferencia radical que nos divide. Bien, yo no soy tan reaccionario como se me pinta, en el fondo quiero lo mismo, muchachos, pero creo que a mí sí se me han ocurrido medidas un poco más reales, medio jodidas incluso, pero productivas (tenemos como 20 años de activismo LGTB sin logros realmente concretos). Tantas veces he criticado la famosa Marcha del Orgullo por parecerme una total bazofia contraproducente, pero eso no significa que yo crea que los gays debemos encerrarnos y sufrir como víctimas. ¡Sería patético! Creo que es más productivo alejarnos de la estrategia de la diferencia ridiculizante (“somos diferentes, somos estrambóticos, somos weirds totales, ¡mira, heterosexualito, mira!”) y mostrar que los homosexuales (en su mayoría) estamos más integrados al sistema de lo que muchos heterosexuales creen, que podemos desempeñar los mismos cargos y ser tan eficientes como un homosexual. Estamos dentro, no fuera, y somos completamente funcionales, la orientación sexual no te hace más o menos ciudadano que otro.

He dicho aquí y aquí por qué no creo en la unidad LGTB (entre nosotros mismos somos diferentes y tenemos proyectos diferentes), pero eso no implica que sea el fin del mundo. Vamos, no debería ponerle los pelos de punta a nadie, no soy tan mal chico. Y sobre mis opiniones acerca de la tolerancia, dicho de esa manera, suena realmente escabroso: un gay no cree en la tolerancia es como si alguien renegara de lo que es. Pero las cosas no son tan simples. Es cierto, no creo en la tolerancia porque me parece estéril, creo que lo mejor sería apuntar al respeto y a la obtención de derechos, no solo a la tolerancia, como he dicho en los primeros post del blog. Y lo de los crímenes de odio, efectivamente, muchos homosexuales se exponen al peligro con gente de mal vivir (fletes al paso, gente que acaban de conocer, infectados, etc.), en situaciones peligrosas (discos y bares de mala muerte, hoteles y hostales inseguros, cuartos oscuros, etc.) y así, a pesar de todo, hay quien dice que todo es “por odio” y tiene la concha de pedir una ley contra “el odio”. A mí me parece ya medio descarado, la verdad.

Siguiendo en buena onda, creo que han exagerado la “maldad” de mi blog, no es para tanto. Yo también creo que puedo aportar cosas “positivas”, claro que mi camino es diferente, pero las intenciones al final son iguales. Creo que más ayuda que asusta, aunque a veces la verdad duela. Igual agradezco la molestia de leer mi blog y mencionarlo.

Por cierto, la mención me ha gustado, tanto que usé una parte de ella para la publicidad de la nueva temporada. Pueden verla aquí.

Aclarado el asunto, extendiendo el respectivo agradecimiento, sigo en lo mío, llenando este búnker con napalm, a ver si exterminamos tantos prejuicios y clichés que nos limitan precisamente de aquello que queremos ser, ciudadanos más plenos.

Nuevas y antiguas

14 enero, 2011

El año 2010 se fue y no tuve tiempo para hacer un recuento de la breve, aunque significativa, historia de este blog sin plumas. Desde el 24 o 25 de octubre hasta ahora, unos pocos meses apenas, han sucedido cosas increíbles, como mantener un promedio de 40 visitas al día (entre 30 y 50), lo cual ha generado que sobrepasara con facilidad las 2500 visitas en total, incluso cuando por semanas no posteé nada. Nunca, nunca pensé que un blog como este alcanzaría cifras semejantes. Y pensar que todo nació de una noche de rabia, de impotencia ante la típica mediatización de los homosexuales en un programa cómico. Esa noche, mientras escribía con prisa los primeros textos, pensaba en una identidad alternativa para los homosexuales, ya no la típica feminización heteronormativa, sino una identidad que desafiara el estándar. Así se inició este proyecto, ese fue el origen, y veo que se ha transformado en algo que puede servir para repensar los clichés. Por eso agradezco efusivamente sus visitas, sus críticas, sus comentarios, sus quejas. Es eso lo que espero de ustedes, estimados lectores, una posición de lucha, una posición para repensar y encontrar nuevas alternativas. No busco un público, sino interlocutores, que hablen, que griten, que insulten, lo que sea, pero que no se queden callados.

Cambiando de tema, yendo específicamente a los post, si bien ha habido un ranking de lo más leído (generado automáticamente por WordPress), yo quiero presentarles mi propio ranking:

En primer lugar, “¿Todo homosexual adora a un fascista?” no solo se convirtió en el post más leído de todos, sino que me parece que es el que mejor me ha salido (modestia aparte). La pregunta que queda es cómo combatir eficientemente el lado masoquista con el que los homosexuales somos construidos por la sociedad heteronormativa. La pregunta es cómo ser homosexuales sin tener ese lastre de víctima y, en cambio, cómo optar por una posición de lucha, pero una lucha útil, eficaz, y no contraproducente (léase como contraproducente la Marcha del Orgullo Gay).

En segundo lugar, “¿Los homosexuales somos más promiscuos?” dio que hablar. En él, aunque quedan preguntas por responder, trazo una hipótesis referente a por qué los homosexuales de Lima vivimos inmersos en el discurso del consumo del sexo. La línea que sigo es pensar que hay una concepción del homosexual como un consumidor de sexo al cual se le bombardea de productos relacionados con sexo y más sexo.

En tercer lugar, “Dime lo que compras y te diré quién eres” explora una respuesta a por qué muchos homosexuales intentan compensar una especie de deuda social con consumo. Comparando a la comunidad homosexual con las minorías raciales de Estados Unidos,  mi hipótesis indica que el consumo de ciertos bienes prestigiosos significa también comprar prestigio social ante la situación de marginalidad y exclusión, de ahí que no sea gratuito que haya tantos homosexuales en el mundo de la “imagen”: estilistas, modistas, diseñadores, entrenadores, bailarines, etc.

En cuarto lugar, “¿Los homosexuales somos más inteligentes?” intenta dar luces sobre esta polémica pregunta, reparando específicamente en la transgresión de la ley heteronormativa desde adentro, entre las sombras, formando una especie de doble identidad (una especie de identidad esquiza, funcional dentro de la heteronormatividad).

En quinto lugar, “El ojo que vigila y castiga” intenta explicar el doble discurso que recorre la historia de la sexualidad en Occidente, a partir de las grabaciones de la Policía de Mansfield (Ohio, Estados Unidos) a un grupo de homosexuales que frecuentaban los baños públicos de esa ciudad. En este post explico que el ojo que vigila y castiga no es un ente aséptico y sin goce, sino que precisamente su goce es el vigilar detalladamente lo ‘horrendo’.

En sexto lugar, “Uniformes y sotanas” intenta explicar por qué sectores tan homofóbicos como las fuerzas armadas y policiales y la Iglesia excluyen un “problema” potencial dentro de sus propias instituciones, las cuales propician la convivencia entre hombres a puertas cerradas.

En sétimo lugar, “Sobre el amor y la victimización” ataca esa idea cursi del amor como solución y satisfacción de todos los problemas de los homosexuales, dejándolo fuera de cualquier lucha o intento de esta. Esta idea cursi del amor (casi una telenovela mexicana en versión gay) es problemática porque neutraliza cualquier intento por cambiar el contexto de marginalidad. Por otro lado, una segunda idea es lo falso que resulta convertir a la relación entre dos hombres al equivalente de una relación entre un hombre y una mujer, quizá por una falta de patrones de socialización (exclusivos de los heterosexuales).

En octavo lugar, en “Sobre los crímenes de odio” pongo énfasis en la poca atención que se les da a las situaciones (las causas) que generan los crímenes contra homosexuales (desde los organismos que luchan por sus derechos). Critico la falta de una campaña de concientización de los riesgos que son precisamente los factores desencadenantes para los crímenes “de odio”. La idea es no descartar el odio hacia los homosexuales como causante de los crímenes, aunque habría que entender que esta incidencia de crímenes contra homosexuales disminuiría si hubiera más precauciones de parte de las víctimas potenciales.

En noveno lugar, “Sobre la moda de tirar sin condón” trata de los peligros que existen al tener sexo sin protección, una práctica que se está volviendo popular en los últimos años y que está reflejada en los videos de páginas como Cholotubegay.com, en donde los amantes de turno tiran sin usar preservativo. Sobre la campaña “Tira con responsabilidad” comentaré en futuros post.

En décimo lugar, y no por ello menos importante, mis más virulentos textos, “Sobre la tolerancia y el respeto” y “Articulando”, atacan a aquellos que creen que luchan cuando asisten a la Marcha del Orgullo. En base a una reflexión de Slavoj Zizek, critico la tolerancia y promuevo el respeto y la diferenciación ante un bloque común (LGTB, le dicen) que no ha servido para nada. También hablo de la performatividad del género ante la oleada genetista que cree que puede explicar cabalmente la orientación (u orientaciones) de la sexualidad.


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